Conocer el Mar Argentino para aprender a cuidarlo y compartirlo con el mundo
Historias que inspiran | Fran Galeazzi
Encontrarte frente a frente con tu país y con su biodiversidad hace que quieras quererlo más, cuidarlo y mostrarlo todos los días.
Hace ocho años agarré una cámara porque quería mostrar el mundo. Quería contar historias. Intentar dar voz a esas personas que muchas veces no vemos. Mi vínculo con la cámara fue netamente documental: llevar mi amor por una foto o un video para contar esas historias que están cambiando el mundo. Historias que lo hacen un lugar mejor y que muchas veces no vemos en los medios.
Ocho años después, de una cámara pasé a equipos de producción, dos cámaras, lentes, drones y viajes por el mundo.
Hace dos años empecé a centrarme en contar historias que unan personas y planeta. Cómo nos relacionamos, cómo amarlo, cuidarlo y también contar las historias de esas comunidades que viven los cambios rotundos en su día a día. Esta decisión me llevó a aventurarme por diez países africanos durante siete meses en busca de respuestas sobre la relación entre las personas y el planeta.
En Argentina trabajé siempre con organizaciones que hacen un trabajo incansable frente a, creo yo, uno de nuestros principales problemas: la pobreza. Pero, en esta búsqueda personal, empecé a mostrar la riqueza de nuestro país y pude documentar los Esteros del Iberá y la Patagonia Austral, en Santa Cruz. Todo esto nació desde ese primer amor por querer mostrar el mundo, mostrar realidades y a la gente que está detrás de todo eso.
Recorrer la costa argentina
En diciembre de 2025 me encontré armando un bolso para conocer la costa de mi país, Argentina. Combiné lo de siempre: los equipos, que llevan el 80 % del equipaje, con ropa —trajes de baño, remeras y camperas—, que suele estar bien distribuida.
Toda expedición tiene que ser pensada desde lo micro hasta lo macro. Cada gramo cuenta. Cada decisión está marcada por lo que vas a vivir.
Así fue como me encontré planificando una nueva expedición. Esta vez con el objetivo de contar historias en nuestro mar argentino.
Una vez más empezó una catarata de preguntas. ¿Qué equipos llevar? ¿Cuántas cámaras? ¿De qué forma contar las historias? ¿Y la ruta? ¿Y la ropa? ¿Qué pasa si…? ¿Y si llevo esto por si pinchamos una goma? ¿Y si quiero filmar de esta manera? ¿Qué historias contar? ¿Cómo conseguirlas? ¿Llevo comida o vamos comprando? ¿Dónde frenaremos a dormir?
Pero allá fuimos con Zelmi, mi todo: pareja, productora, asistente, psicóloga, payasa, conductora y mucho más.
Hace ocho años agarré una cámara porque quería mostrar el mundo. Quería contar historias. Intentar dar voz a esas personas que muchas veces no vemos. Mi vínculo con la cámara fue netamente documental: llevar mi amor por una foto o un video para contar esas historias que están cambiando el mundo. Historias que lo hacen un lugar mejor y que muchas veces no vemos en los medios.
En esta toma de decisiones entró KIMA Outdoors, una marca que conecta con algo en lo que creo profundamente: vivir de manera consciente y en contacto con la naturaleza.
Gracias al cooler de KIMA pudimos tener comida fresca, mantener carne para un asadito o un vino frío para celebrar un nuevo destino. Pusimos hielo y manejamos diez horas para encontrarnos con los alimentos en perfectas condiciones, listos para ser usados.
Pensar de antemano te permite estas cosas. Saber mejor qué elementos vas a necesitar para lograr lo que querés. En las expediciones que hago no siempre hay electricidad, las gomas se pinchan y los acampes suceden en cualquier lado.
Nos encontramos con una ONG que hace un trabajo increíble por la conservación de los lobos marinos y por la educación de una población que necesita aprender a convivir de manera responsable con el mar.
Seguimos bordeándolo para conocer el Corredor de los Cinco Grandes, un lugar que día a día evoluciona hacia un turismo responsable en medio de paisajes increíbles.
Continuamos hasta Península Valdés para aprender sobre los pingüinos de Magallanes. Documentamos su día a día en una pingüinera con miles y miles de ellos a lo largo de la costa. Fue un paisaje mágico. Uno de los momentos más lindos de mi vida.
Nuestra ruta nos llevó a Camarones, un pueblo costero de Santa Cruz que vive en convivencia con el mar. Allí contamos la historia de Viento Azul, con el objetivo de mostrar cómo el turismo local puede ser una gran herramienta para la conservación.
También pasamos varios días con la gente del Club de Mar de Camarones, un grupo de profesores que día a día enseña a los chicos a vivir el mar. Sabemos que es a través de la experiencia como realmente aprendemos a cuidar lo que es nuestro.
Este viaje me llevó a aprender mucho más sobre nuestro mar. A conocer a su gente y a las especies que lo habitan, muchas de las cuales era la primera vez que veía.
Saber que tenemos un mar argentino tan maravilloso es algo que me infla el pecho. Poder documentarlo para compartirlo con el mundo es algo que me saca una sonrisa todos los días.
Gracias Fran por mostrar a través de tus fotos la grandeza de nuestra cultura y biodiversidad. Gracias por dejarnos ser parte y compartir tu historia con esta comunidad.
Seguí la expedición
Si querés ver el detrás de escena de este viaje y otras historias sobre nuestra conexión diaria con el planeta, te invito a recorrer mis canales.
Instagram: @francisco.galeazzi
https://www.instagram.com/francisco.galeazzi
YouTube: Canal de Francisco Galeazzi
https://m.youtube.com/@franciscom.galeazzi
Documentales: Colección completa de documentales